Dalton y Sam son dos monos que nacieron sin poder diferenciar, por su color, un tomate de una pera. Ahora, un grupo de expertos ha logrado corregir su daltonismo mediante terapia génica. Las inyecciones en la retina de estos animales surtieron efecto y sus ojos comenzaron a captar las intensidades de los tres colores básicos: azul, verde y rojo. Su vida dejó de ser de una tonalidad sepia y se volvió de colores. El experimento aparece publicado en la revista Nature.
Este defecto visual puede ser de tres clases, dependiendo de si en el ojo están presentes uno, dos o los tres tipos de conos encargados de captar la luz de la triada básica de colores. De esta forma, el daltonismo es monocromático (si sólo hay una clase de pigmento), dicromático (si hay dos) o tricromático (si están las tres pero existen anomalías).


Con el objetivo de probar si la terapia génica es eficaz para curar este trastorno, los expertos, procedentes, entre otros centros, de la Universidad de Washington (Estados Unidos), se centraron en dos monos ardilla que padecían daltonismo dicromático. “Les faltaba el pigmento rojo”, explica Katherine Mancuso, del departamento de Oftalmología y principal firmante del trabajo.
Tras entrenar a Dalton y a Sam en distintas tareas que, a posteriori, permitiesen reconocer un cambio en la percepción del color, los expertos les transfirieron un gen humano encargado de producir el pigmento rojo. Como portador de este material genético se eligió un adenovirus inocuo que se inyectó, en tres dosis, en la retina de cada ojo. Pasado un tiempo, se produjo una proteína, la opsina, con la que se creó el pigmento sensible al rojo.
Via: El Mundo