Este lunes 10 de agosto es el Día Mundial de Prevención del Suicidio, y para prevenirlo es importante conocer algo que aún es poco tratado y considerado un tema tabú.

Según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística,  en 2016 fallecieron 3.569 personas en España por esta causa. Es una cifra que casi duplica los muertos en accidente de tráfico, multiplica por 80 las víctimas de violencia de género, es 13 veces más que los homicidios y la principal causa de muerte en jóvenes de 15 a 29 años.

Al día se quitan la vida unas 10 personas, de los cuales siete son hombre hombres y tres son mujeres en España y el INE calcula que, en lo que llevamos de siglo, en España se han producido casi 60.000 suicidios. Por Comunidades Autónomas, Galicia y Asturias poseen las mayores tasas de suicidio por 100.000 habitantes, mientras que la menor la registra la Comunidad de Madrid, situándose la media estatal en 7,5, según un análisis de la Fundación Salud Mental España para la prevención de los trastornos mentales y el suicidio.


La idea de que donde más se producen los suicidios es en zonas de montaña, donde impera la soledad, en España se ve reflejada en Asturias, que lidera la estadística desde 2011 en cuanto al número de personas que se quitan la vida.

Ante un problema de tal calibre, todavía no existe un plan de prevención del suicidio a nivel estatal. Pero el actual Gobierno ha dado los primeros pasos para prevenir lo que ya es la principal causa de muerte no natural.

La ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, Carmen Montón, reunió el pasado viernes a asociaciones de profesionales y de afectados para desarrollar un Plan Nacional para la Prevención del Suicidio, algo anunciado en junio. La ministra ya tiene experiencia en cuanto a este tipo de proyectos, pero a nivel comunitario: una iniciativa de mayo de este año, bajo el lema rompamos el silencio, hablemos del suicidio, tenía como objetivo visibilizar este problema de salud pública en la Comunidad Valenciana.

Expertos y afectados ven con buenos ojos esta iniciativa pero demandan “cuanto antes” su puesta en marcha. La Confederación Salud Mental se ha mostrado “satisfecha” con el plan. La organización lo considera que es “básico un abordaje transversal del suicidio” para mitigar sus efectos. Los expertos de Salud Mental han recalcado que es vital la prevención, la detección, el diagnóstico, el tratamiento y la continuidad de cuidados mentales, al tiempo que consideran preciso “sensibilizar sobre la trascendencia” del mismo.

“En general, la conducta suicida se puede predecir y, por tanto, también prevenir“, ha señalado el presidente de la Confederación Salud Mental, Nel A. González Zapico. No obstante, para conseguirlo “es imprescindible acabar con los mitos e ideas erróneas sobre el suicidio para facilitar la desestigmatización y culpabilización de la conducta suicida y, con ello, facilitar que las personas con ideaciones suicidas pidan ayuda”, ha asegurado.

“Informar no provoca efecto dominó, como algunos señalan”

Desde la ONG, Teléfono de la Esperanza, han asegurado al diario 20minutos.es que en este año han aumentado “mucho las llamadas” a nivel nacional para tratar este tema. Señalan dos posibles razones: o es que “ha incrementado el número” de suicidios o es que “la gente se atreve a hablar más sobre el tema”.

La fundación critica la mala praxis de algunos medios “sensacionalistas” al tratar “algo tan delicado”, y aconsejan que intenten no causar más daño a afectados y familiares. Para ello, la asociación intenta mantener siempre en anonimato a los afectados.

Carles Altastuey, el portavoz y secretario de la asociación Después del Suicidio-Asociación de Supervivientes (DSAS),  lameta que no existan recursos ni ayudas psicológicas a los afectados por los suicidios y así se deja a “miles de personas completamente abandonados. No existe ninguna ayuda oficial”.  “Los planes de suicidio, a nivel regional o estatal, adolecen de recursos para atender a los familiares”, explica Carles.

Esta asociación, que ofrece ayuda a los afectados después de que se haya producido la pérdida, ha elaborado con la Generalitat de Cataluña un documento para orientar a los medios a la hora de informar sobre este tema y recomiendan que “huir del sensacionalismo y el morbo. No informar de ello como si fuera un producto a vender”. “Imagínate si fuera un familiar tuyo, ¿cómo tratarías el tema?”, añade el portavoz.

En cuanto a si informar o no del tema, Altastuey que hay que tratarlo como un “problema de salud social” y que hablar del suicidio “no provoca efecto dominó como algunos señalan”. “Es como evitar hablar de violencia de género o de guerras. Es importante hacerlo”, concluye Altastuey.

En la misma línea, Salud Mental ha señalado que “informar de manera responsable y adecuada es una de las medidas que pueden ayudar a prevenirlo”, por lo que han aconsejado a los periodistas a “no descartar hablar sobre suicidio”. Aunque todos han insistido en no describir explícitamente el método empleado y evitar los detalles o publicar fotografías o notas suicidas. Además de instar a publicar números de teléfono de ayuda y dar información pedagógica.

En otros países

El suicidio está considerado como uno de los mayores problemas de salud pública a nivel mundial desde mediados del siglo XX. La Organización Mundial de Salud,  cifró en 2014 en más de 800.000 las personas que mueren cada año por suicidio en el mundo. Esto supone que hay una tasa de mortalidad global de 16 por 100.000, o una muerte cada 40 segundos. Además de que existen indicios de que por cada adulto que se quitó la vida, posiblemente más de otros 20 lo intentaron, según el organismo, que recomienda a las autoridades sanitarias y a los países a dar prioridad alta a la prevención del suicidio, que afecta a países tanto ricos como pobres. Pero la mayoría, el 79%, de todos los suicidios se producen en países de ingresos bajos y medianos.

Un total de 28 países tiene ya incorporada una estrategia pero, ¿ayudan estas a impedir o reducir el número de muertos por suicidio?. Según un informe publicado por la OMS en cooperación con la Organización Panamericana de la Salud titulado Prevención del suicidio, un imperativo global, “a pesar de que un número cada vez mayor de países elaboran y aplican estrategias nacionales de prevención, las evaluaciones sistemáticas e integrales son limitadas” y señalan a Finlandia y Escocia, como los principales países donde “las reducciones significativas”, y en Suecia, Australia y Noruega, se han obtenido efectos limitados.

La institución asegura que los suicidios son evitables y para ello las respuestas nacionales deben ser eficaces, además pide que los países dispongan de una estrategia integral multisectorial de prevención.

La organización señala que los factores que más se repiten son: las enfermedades mentales, principalmente la depresión, el abuso de sustancias, el alcohol, la violencia, las sensaciones de pérdida y otros de carácter cultural y social.

Khadija Bousmaha, 20 minutos.