Una de las ventajas del platano es que su mantiene la pulpa en máximas condiciones de higiene. La mantiene protegida hasta el momento de su consumo.
Es un alimento que gusta a padres e infantes. El niño puede quitar la cáscara con facilidad y las madres están tranquilas porque no tiene pepitas, ni huesos con los que pueda atragantarse.
Además de su buen olor y agradable sabor, desde la antigüedad ha sido utilizado por ejercer una acción favorable sobre la flora intestinal y sus cualidades como antidiarreico. Es el remedio ideal para niños pequeños en casos de trastornos digestivos agudos, inflamaciones del intestino grueso y hasta en la celiaquía (grave alteración intestinal).


Es aconsejable su consumo en mujeres durante el periodo de lactancia, se dice que aumenta la secreción de la leche materna.
Para bebes de ocho meses en adelante se puede preparar una papilla con un simple tenedor. El plátano facilita la digestión si lo masticamos bien, por el contrario si se engulle en trozos gruesos la digestión se hace pesada. Este alimento aporta muchas proteínas (13%) e hidratos de carbono (22 %).
Es un arranque de energía desde la infancia hasta la longevidad.