La Neumonia es también conocida como pulmonía, es generalmente infecciosa y se caracteriza por la inflamación de un segmento de los pulmones.
En muchas ocasiones pone en riesgo la vida de las personas, sobre todo en niños y personas mayores.


Esta enfermedad se presenta con mayor frecuencia en épocas invernales y puede ser ocasionada por bacterias, virus, hongos o parásitos, siendo las más frecuentes las ocasionadas por bacterias como el neumococo.
La pulmonía viral se debe con frecuencia a los virus de la gripe, mientras que las causada por los hongos se contraen por inhalar polvo o aire que transporta esporas de coccidiodes, histoplasma, cryptococcus, aspergillus y otros mocroorganismos.
Existen algunos casos raros de pulmonía por aspiración, lo que sucede después de una cirugía cuando algunos líquidos o ácidos se van hacia los pulmones.
La neumonía es más común en los hombres y más frecuente en personas mayores y tienen mayor riesgo de desarrollarla, las personas con problemas inmunológicos como los enfermos de SIDA.
Hay dos tipos de esta enfermedad:
– La neumonía típica, que se caracteriza por empezar bruscamente aunque algunas veces se origina después de una gripe o resfriado y comienza con escalofríos intensos, fiebre elevada y tos seca que se hace húmeda o productiva, con eliminación de flema.
-La neumonía atípica, comienza con dolores de cabeza, cansancio, malestar general, tos seca y persistente o con expectoración. También puede presentar fiebre sin escalofríos y dolor en el tórax que aumenta al toser. Son frecuentes también las náuseas, vómitos, dolores musculares y articulares y tiene una gran relación con contagios hospitalarios.