El consumo de alcohol de forma moderada disminuye además el riesgo de padecer artritis reumatoide porque, según un estudio publicado en el VIII Congreso Anual Europeo de Reumatología, contiene sustancias que crean anticuerpos que destruyen los genes que predisponen su aparición.
Gemma Vilahur, cardióloga del Instituto de Ciencias Cardiovasculares de Barcelona, recordó que son muchos los estudios que avalan los efectos positivos del consumo moderado del vino, y que una prueba de ello es que en Francia, en donde se consume mucho, la tasa de mortalidad cardiovascular es inferior a la de otros países.


Vilahur explicó que el vino contiene antioxidantes como los polifenoles, presentes sobre todo en la piel y las semillas de la uva, que son beneficiosos para el organismo.
Respecto a la dosis de vino que sería beneficiosa, la cardióloga considera que para las personas los mayores de 40 años, es recomendable un consumo de 200 mililitros (20 gramos) al día porque disminuye el colesterol malo y aumenta el bueno.
“Sin embargo, pasar de los 50 gramos ya es perjudicial” , aclaró.
Vilahur también recordó la importancia de combinar el vino con una dieta saludable y resaltó que lo óptimo es beberlo durante la comida, porque el proceso de absorción es más lento.
Según Muñoz, el vino tinto joven conserva estas propiedades más que el de reserva, ya que el proceso de fabricación de este último es más largo e inevitablemente se oxida más. En cuanto al blanco, también presenta menos polifenoles en comparación con el tinto y, por lo tanto, sus efectos antioxidantes son menores.