La actividad física o ejercicio regular es una de las recomendaciones universales para alcanzar y mantener la salud en todos sus aspectos. Ahora que finalmente usted ha tomado la iniciativa y gran decisión de ponerle fin al sedentarismo, debe también empezar a poner en práctica el siguiente paso: la nutrición adecuada para lograr sus objetivos.
Los resultados de un plan de entrenamiento o ejercicio físico dependen en un 70-80% de la alimentación que usted le brinda a su organismo. Es decir, de nada vale el esfuerzo si después de quemar tantas calorías consume un gran postre que además de reemplazar las calorías quemadas, le aporta un gran porcentaje de grasa y azúcar.


Quienes hacen ejercicio físico en general necesitan un mayor aporte de
energía de la dieta, para poder suplir los gastos energéticos que se
requieren durante la actividad, ya que ésta supone un incremento en las
necesidades calóricas y de agua.
Por otro lado, la actividad física produce cierto riesgo potencial como lo
es la acumulación de radicales libres (estos oxidan las células), y puede
verse compensada con una alimentación rica en antioxidantes. Estos los puede encontrar en abundancia en las frutas y vegetales que son de coloraciones vivas, como la papaya, sandía, espinaca, brócoli, tomate o kiwi.
Primero que nada, hay que mencionar que lo más importante es tener siempre en mente objetivos reales, y no superficiales. El hacer ejercicio es una disciplina que usted debe aprender a disfrutar e incluir en su vida
diariamente.