Investigadores estadounidenses identificaron en el cerebro una “tecla que activa y desactiva” la respuesta emocional al temor y dijeron que algún día podría ser manipulada para ayudar a los pacientes con trastornos de ansiedad.
El equipo del Centro Médico de la Columbia University empleó un sencillo test de atención y una clase de estudio cerebral instantáneo denominado imagen por resonancia magnética funcional, que puede captar al cerebro en acción.


El estudio mostró que un área de la región singular rostral del cerebro estaba involucrada en la activación y desactivación de la respuesta al temor en la amígdala, el centro cerebral donde se procesan las respuestas emocionales al miedo.
“Las personas están expuestas a una cantidad cada vez mayor de estímulos en la vida diaria, y por lo tanto descubrimos que el cerebro debe emplear un mecanismo de procesamiento para priorizar y refinar las respuestas”, dijo el doctor Joy Hirsch, quien dirigió el estudio publicado en la revista Neuron.
“Nosotros no nos espantamos por cualquier ruido alto o visión inesperada”, agregó Hirsch.
Los expertos emplearon una prueba denominada “Stroop” para intentar activar cualquier región que estuviera involucrada.
El test “Stroop” mide la flexibilidad mental forzando a las personas a escoger entre el significado de una palabra y su color.
Por ejemplo, se puede pedir a alguien que lea una lista de palabras como “rojo”, “amarillo” o “verde” en la que la palabra “rojo” podría estar escrita con tinta azul, “amarillo” con rosa, y así sucesivamente. Las personas generalmente responden más rápidamente si el color y la palabra coinciden.
El equipo de Hirsch adaptó este examen, utilizando fotografías de caras temibles y felices, con las palabras “temor” y “feliz” escritas sobre las imágenes.
Los investigadores realizaron el test a 19 voluntarios saludables y activaron el resonador cerebral al mismo tiempo.
El área singular rostral pareció encenderse justo antes de que se activara la amígdala, informaron los expertos.
Por ejemplo, la amígdala se activó primero si “temor” estaba escrito sobre una cara feliz. Luego se activaría el cíngulo rostral, aparentemente a medida que se registraba la cara sonriente, proceso después del cual la amígdala se calmaba, explicó el equipo.
Sin embargo, la amígdala permaneció activada por más tiempo y el cíngulo rostral se mantuvo apagado más tiempo, si un rostro temible estaba acompañado por la etiqueta “temor”.
Hirsch dijo que es importante contar con un circuito para controlar la respuesta al miedo.
Estos resultados podrían ayudar a algunos pacientes con desórdenes de ansiedad y depresión, consideró el doctor Eric Kandel, un investigador del Instituto Médico Howard Hughes. Reuters