Los médicos británicos recomendarán a las personas que han sufrido algún ataque cardíaco la ingesta semanal de al menos dos porciones de pescado graso durante un período de hasta cuatro años para prevenir un segundo episodio de ese tipo.
El Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica (NICE) publicó hoy una directrices en las que aconseja a los médicos que recomienden a los pacientes la llamada dieta mediterránea, que se basa en fruta, hortalizas, cereales, aceite de oliva y pescado.


Según distintas investigaciones, la ingesta de pescado graso o de suplementos a base de aceite de pescado reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares y de ataque cardíaco, mejora el funcionamiento del sistema inmunológico y mejora el comportamiento de los niños en edad escolar.
Un estudio clínico británico indica que la toma de dosis diarias de un gramo de omega 3 de alta concentración antes de que transcurran tres meses a partir de un ataque cardíaco reduce en un 45 por ciento el riesgo de muerte súbita de los enfermos del corazón.
El citado instituto insta a los médicos a recomendar en primer lugar la ingesta de pescado y recetar los suplementos en forma de pastillas a quienes no toleren un cambio de dieta.
La dieta – dos y hasta cuatro porciones de pescado graso a la semana – consiste en la absorción por el enfermo de siete gramos de ácidos grasos omega 3.
Las fuentes más ricas de omega 3 son pescados como la caballa, el arenque, el salmón, el atún fresco y la trucha.
A los pacientes se les recomienda al mismo tiempo que eviten los suplementos a base de la vitamina A porque, según algunos estudios, puede aumentar el riesgo de muerte cardiovascular en algunos enfermos.
Los expertos del Instituto para la Salud y la Excelencia Crítica no han encontrado pruebas que justifiquen recetar vitamina E o C o ácido fólico para reducir el riesgo de ataque cardíaco.