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Reemplazar las grasas saturadas por grasas poliinsaturadas puede reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular, afirma un estudio.
Los científicos de la Escuela de Medicina de Harvard, en Estados Unidos, señalan que la investigación confirma la creciente evidencia sobre los ácidos grasos poliinsaturados que se encuentran en algunos tipos de pescado y aceites vegetales.
El equipo analizó los resultados de ocho estudios previos, que involucraron a un total de 13.000 personas.
Encontraron que los individuos que sustituyeron en su dieta a las grasas saturadas -que se encuentran en la mantequilla y la carne- por las poliinsaturadas lograron una reducción de casi 20% en el riesgo de eventos cardiovasculares.
Los científicos recomiendan que los adultos no obtengan más de 11% de su consumo de energía de las grasas saturadas.
Esto se debe a que estas sustancias elevan los niveles de colesterol “malo” que bloquea las arterias.
Por otro lado, dicen, los ácidos grasos poliinsaturados tienen el efecto opuesto ya que pueden aumentar los niveles del colesterol “bueno” en la sangre.
Los investigadores de Harvard afirman que por cada 5% de aumento en el consumo de grasas poliinsaturadas hay una reducción de 10% en las enfermedades cardíacas.
Reemplazo
El doctor Dariush Mazaffarian, quien dirigió el estudio, afirma que siempre existe el riesgo de que las grasas saturadas se reemplacen por otras opciones malas como los ácidos grasos trans, que se encuentran en los alimentos procesados como galletas y pasteles.
“Nuestros resultados revelan que las grasas poliinsaturadas deben ser la principal alternativa de reemplazo de las grasas saturadas para lograr una buena salud cardíaca”, dice el científico.
Según Victoria Taylor, de la Fundación Británica del Corazón, esta investigación refuerza las recomendaciones existentes que piden reducir las grasas saturadas.
Pero agrega que “lo que este estudio no toma en cuenta es si la sustitución con grasas monoinsaturadas, como el aceite de oliva o de colza, podría tener beneficios similares. Por eso es necesario llevar a cabo más investigaciones para estudiar esta área más a fondo”.
“Aunque el contenido de grasa en la dieta es claramente importante, es un factor que debe ser visto como sólo una parte de una dieta para un corazón sano en la que un bajo consumo de grasas saturadas y de sal se combina con la ingestión de pescado graso y de al menos cinco porciones de frutas y vegetales al día” afirma la experta.
Los detalles del estudio aparecen publicados en la revista PLoS Medicine.
BBC Mundo.com
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Para el conferenciante invitado Dyno Keatinge, profesor del Centro Asiático de Investigación y Desarrollo sobre las Hortalizas (AVRDC), en Taiwan, y antiguo miembro de la Universidad de Reading, las prioridades en la producción de comida deben cambiar.
“Durante los últimos 40 años, nos hemos centrado en vencer el problema del hambre. Pero nuestro éxito al incrementar la producción de cultivos básicos ha venido acompañado de un gran coste, tanto respecto a diversidad en la agricultura como en salud pública”, indicó.
“En muchos países desarrollados cerca del 70 por ciento de las dietas consisten ahora en alimentos básicos, y eso no es saludable. La necesidad clave es conseguir dietas equilibradas, y esto es aplicable a todos nosotros”, aseveró.
Investigar sobre la cadena alimenticia y su impacto en la salud es el principal objetivo de la Universidad de Reading, una tarea que requiere la coordinación de expertos de terrenos como la agricultura, las ciencias que estudian plantas y animales, la economía, las política alimentarias, la biociencia, las ciencias nutricionales y el consumo.
EUROPA Press